Todo comenzó en el siglo I d. C, cuando las tropas romanas reprimieron brutalmente una sublevación judía en Palestina. Los judíos, tras sobrevivir a una sangrienta masacre, fueron obligados a ser expulsados de su tierra histórica. Se asentaron en las afueras del imperio, incluida la provincia romana de Hispania. Durante más de mil años, el pueblo judío prosperó en las tierras fértiles de la península ibérica. Pero todo tiene un final. Primero llegaron las persecuciones y, luego, en 1492, siguió la despiadada expulsión de todos los aderentes del judaísmo de España por orden de la reina Isabel la Católica. Y una vez más, se vieron obligados a huir…
Sin embargo, casi un mil quinientos años es un periodo considerable. Y los judíos, portadores de la antigua enseñanza mística de la "Kabbalah", dejaron una profunda huella en la península ibérica. Una de estas huellas es la Sinagoga de Santa María la Blanca. En este nombre contradictorio y en la historia misma del edificio, como en un espejo, se reflejan todas las complejas vicisitudes de las relaciones entre los pueblos y las religiones obligados a coexistir en la misma tierra.
La arquitectura de Santa María la Blanca entrelaza tres culturas. El edificio fue construido por artesanos árabes para los judíos y, más tarde, se convirtió en una iglesia cristiana.
“La sinagoga más grande y hermosa de España” fue erigida en 1180, como lo demuestra una inscripción conservada en una de las vigas del techo. En 1250, el edificio se incendió. Este fue un periodo de florecimiento para la comunidad judía de Toledo, por lo que el rey Alfonso X de Castilla, a pesar de la bula papal, permitió que los judíos de la ciudad restauraran la sinagoga. Las obras comenzaron en 1260 bajo la dirección de Joseph Ben Shoshan. Paradójicamente, la “casa de asamblea” de los judíos fue revitalizada por los musulmanes. Por lo tanto, la apariencia del edificio presenta rasgos del estilo mudéjar.

El espacio interior está dividido en 5 naves por cuatro filas de arcos en forma de herradura. Los patrones geométricos moldurados en las paredes y los ornamentos vegetales en filigrana en los capiteles de las columnas octogonales asombran por su exquisita belleza. Aunque tal decoración recuerda mucho a las mezquitas y palacios de los gobernantes árabes, la representación de la "Estrella de David" disipa todas las dudas sobre el propósito de esta estructura. Aunque había otras nueve sinagogas en Toledo, esta recibió el estatus de Sinagoga Mayor de la ciudad.

Cien años después, la situación de los judíos cambió. En 1355, los católicos atacaron el barrio judío de Toledo. Y en 1391, los cristianos, influenciados por los sermones del monje Vicente Ferrer, llevaron a cabo un pogromo en la sinagoga.
Pero las vicisitudes del destino para este edificio extraordinario no terminaron allí. En 1411, la Sinagoga Mayor judía fue convertida en la iglesia cristiana de Santa María La Blanca y entregada a la Orden de Calatrava.

Así apareció la segunda parte del actual y contradictorio nombre “Sinagoga de Santa María la Blanca”. En 1550, por orden del cardenal Siliceo, esta iglesia fue entregada a una comunidad monástica de “mujeres públicas arrepentidas”. De esa época datan las tres capillas adosadas a la cabecera del templo y el altar conservado en estilo plateresco de la famosa escuela de Berruguete (siglo XV). Otros 50 años más tarde, Santa María la Blanca fue cerrada y abandonada durante un siglo entero. ¡Pero el edificio no iba a perderse! Primero se utilizó como cuartel y luego se convirtió en almacén. Finalmente, a mediados del siglo XIX, el antiguo templo de dos religiones fue declarado Monumento Histórico de Interés Nacional y, tras la Guerra Civil Española (1936-39), fue devuelto a la Iglesia Católica. Actualmente, el antiguo templo judío y cristiano, llamado oficialmente Sinagoga de Santa María la Blanca, se encuentra bajo el cuidado de una comunidad monástica femenina.
Treinta y dos pilares octogonales dividen la sala de la antigua sinagoga en cinco naves, que terminan en capillas de estilo plateresco. La cúpula de la capilla principal descansa sobre cuatro pechinas decoradas con imágenes de conchas doradas. Destacan los arcos de herradura, la ornamentación caligráfica vegetal y geométrica en las paredes y capiteles de las columnas, y el techo de madera tallada.
Ya no se celebran servicios, pero las puertas están abiertas al público. Periódicamente se celebran exposiciones temporales, “Días de la Cultura Judía” y otros eventos.
Fuentes:
https://ispaniagid.ru/santa-maria-la-blanca-toledo/
https://www.2hispania.ru/toledo-sinagoga-santa-maria-la-blanca/
https://en.wikipedia.org/wiki/Synagogue_of_Santa_Mar%C3%ADa_la_Blanca
Escrito por Jermaine
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