Hace mucho tiempo, el Molino de Barranco Grande giraba con orgullo, danzando con el viento y brindando auxilio a los agricultores de Tenerife. Pero en un fatídico día de 1973, una sombría excavadora mecánica interrumpió su baile, dejando atrás un resto hueco. El pueblo de Tenerife, con el corazón constreñido, lo declaró Bien de Interés Cultural el 18 de diciembre de 2007. El ayuntamiento de Santa Cruz, con la precisión de un metódico coleccionista, lo tomó bajo su cuidado. En el año 2007, encargaron la restauración del molino a Volconsa por un coste de 425.000 euros. Sin embargo, la búsqueda de su otra mitad continúa, perdida en algún lugar cerca de los campos, esperando el día en que pueda volver a danzar.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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