Hace mucho tiempo, en una tierra de maravillas llamada Santa Cruz de Tenerife, se alzaba un edificio de cuento, conocido como el Molino de Llano del Moro, un Bien de Interés Cultural con categoría de sitio etnológico. Esta estructura etérea ha sobrevivido desde una era olvidada por el tiempo, enclavada en el corazón del místico valle. Se erige como un centinela silencioso de épocas pasadas, que ahora encuentra su voz en los susurros de antaño. Su forma troncocónica y sus gruesos muros de mampostería encierran dos entidades encantadoras: el molino y una vivienda cercana, a menudo llamada 'la casa del molinero' con una belleza que evoca el pasado.
Dos aberturas mágicas adornan su fachada - una que conduce a la entrada y otra que es una ventana regia, situada en lo alto de los muros. El tiempo se ha llevado el tejado original, pero queda un resto del gran techo interior. Las aspas que alguna vez giraron, como la risa del molinero, han desaparecido, pero los ecos de su danza aún perduran en nuestros corazones. Una edificación vecina, con un tejado de tejas a dos aguas y muros de piedra basáltica sin enfoscado, permanece en un silencio asombrado a una distancia de 10 metros.
El destino ha sellado sus puertas, dejándolo envuelto en una bruma de ensueño. Sin embargo, el Molino de Llano del Moro, manteniéndose firme contra el horizonte, sigue siendo una parte integral de las cautivantes historias que este valle encantado teje.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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