Cruza el cautivador umbral del pasado de San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife, y contempla la Ermita de San Miguel, impregnada de un aire de enigma. Esta ermita, un monolito de historia que se yergue desde el año 1506, funciona como un centinela silencioso que da fe de la eternidad del tiempo. Su fascinante fachada, donde se mezclan lo antiguo y lo nuevo, presenta un arco central adornado con una cruz, mientras que el año 1759 aparece suavemente inscrito debajo. Sin embargo, la nave principal, que antaño vibraba con oraciones y el cálido resplandor de las velas, se encuentra ahora desprovista de altar o de la imagen del santo, retiradas durante el tumultuoso siglo XX.
El diseño del techo divino ofrece un espectáculo de belleza celestial, mostrando patrones asimétricos de trapecios y triángulos. A lo largo del suelo, dos pequeñas escaleras se extienden como invitaciones para los curiosos hacia la misteriosa entrada principal. Pero las leyendas hablan de una escalera oculta que conduce a una modesta plataforma - una escalera invisible en la realidad, presente solo en los susurros de los relatos.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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