1. El Templo de Apolo en Riez, Francia, es un testigo silencioso de los siglos transcurridos. Construido hacia el año 1 d. C, ha resistido el paso del tiempo con cuatro imponentes columnas de granito y intrincados tallados en piedra caliza. Estas columnas, que sostienen una estructura cerca del Colostre, fueron diseñadas para resaltar las vibrantes decoraciones policromas. Sin embargo, es el arquitrabe lo que capta la mirada, siendo solo una pequeña parte del gran rompecabezas decorativo. No obstante, durante las excavaciones de 1963, se descubrieron decoraciones rotas junto al templo. Este intrigante hallazgo sugiere un oscuro secreto oculto en su pasado - quizás un evento violento o fatal que ocurrió hace mucho tiempo.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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