El pintoresco pueblo de Draguignan siempre ha sido conocido por su curiosidad rústica, albergando la Piedra de la Hada, un dolmen envuelto en enigma. Situado precariamente en la cima de una colina, el santuario parecía regocijarse bajo el sutil afecto de un roble, un enebro y un boj, que le proporcionaban un refugio tranquilo ante la mirada del sol. Los susurros locales contaban historias sobre Esterelle, una habitante fantasmagórica; una especie de guardiana que, según decían, ofrecía consuelo a las mujeres del pueblo que sufrían por no poder concebir. Eso fue así hasta 1975, cuando un habitante del pueblo, profundamente descontento e inflamado por una ardiente rabia política, transformó el suelo sagrado en un campo de batalla, reduciendo el ordenado cimiento a un patético caos.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
Coméntalo con el autor y con otros lectores
Aún no hay comentarios. Sé el primero en iniciar la conversación.