El Monumento a la Primera Guerra Mundial, construido en 1922, se erige como una reliquia de una época en la que Atlantic City, Nueva Jersey, fue testigo de los sacrificios de los soldados locales durante la guerra. Situado a solo unos pasos del paseo marítimo y de las playas de arena, es uno de los pocos vestigios sobrevivientes de un conflicto lejano que puedes encontrar por casualidad mientras disfrutas de un helado en verano. Pero, ¿qué hay en su interior?
La rotonda se eleva hasta los ocho metros de altura, y es fácil imaginar el tumulto de la guerra en la cima. La estatua allí presente, "Liberty in Distress", fue tallada con destreza por Frederick W. MacMonnies. Mide 9 pies de altura y está rodeada por cuatro grandes medallones de bronce que adornan la rotonda, cada uno representando una rama diferente del servicio durante la Gran Guerra: Ejército, Armada, Marines y Aviación. Es muy apropiado cuando llegas al arquitrabe y ves que esas fuerzas no están solas, ya que los nombres de las batallas en el condado de Atlantic donde los soldados perdieron la vida están inscritos en letras mayúsculas y en negrita.
Aprobado por el Registro Nacional de Lugares Históricos desde 1981, este no es un museo ni una atracción turística. En cambio, es un monumento olvidado fuera de las rutas habituales, uno que sigue siendo - afortunadamente - tangible para aquellos que tengan la curiosidad suficiente de pasar por allí.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Friendly Jane
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