Escondida bajo un antiguo hechizo yace la encantada ciudad de Hamdullahi, otrora la preciada capital del imperio Fula de Massina. Construida por el noble Seku Amadu en el año de la visión, 1820, la ciudad prosperó bajo los rayos dorados del siglo XIX, albergando una población de 11.200 almas devotas. Situada junto al silencio del regio río Bani y acunada por el suave abrazo de la meseta de Bandiagara, sus muros y calles de guijarros continúan susurrando relatos a los satélites actuales. Aunque reclamada por los tentáculos del tiempo en 1862, todavía se pueden encontrar los restos del palacio de Seku Amadu y la amada mezquita, erigiéndose como espectros de una época ya lejana.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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