Érase una vez, en una tierra bañada por el oro y el agua del río, un rey llamado Askia Mohamed del Imperio Songhai, que dio vida a su gran diseño en el año 1495. Este maravilloso complejo, que se alza con elegancia a lo largo de las orillas del río Níger, fue la cuna de una antigua civilización y un faro de los últimos días del Imperio Songhai. Mientras la ciudad de Gao servía como capital del imperio, esta maravilla arquitectónica se erigía con orgullo como un testimonio del arte sudano-saheliano. Los susurros hablan del encanto de la pirámide, resultado del viaje del rey hacia la sagrada Meca. Sus majestuosas paredes, que alcanzan los 17 metros de altura, continúan entonando una historia desde la orilla del río incluso hoy en día.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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