La Església de Sant Joan Baptista, conocida con cariño como La Sibil·la, engalana la Plaça de l'Església 1. Entre las iglesias de España de dimensiones similares, destaca por ser la única con una fachada íntegramente revestida de fayénca, pintada en tonalidades de azul cobalto. Pero, ¿qué hace que este edificio sea tan extraordinario? Su historia, tan vívida como la propia iglesia, se desarrolla con una conexión con el bautismo que camina por la delgada línea entre lo literal y lo figurativo. Aunque el nombre Església de Sant Joan Baptista es familiar, los habitantes de la villa también la llaman La Sibil·la.
Esta maravilla arquitectónica se construyó en el lugar donde antes se encontraba la antigua iglesia de Sant Joan la Major, con raíces que se remontan al siglo XII. La nueva estructura, terminada en 1583, fue edificada durante una época de gran agitación social y religiosa en España. El poder creciente de la Corona desafiaba las estructuras de poder existentes y la población anhelaba un vínculo más directo con la Iglesia. Esta tensión se refleja en el diseño del templo: la fachada azul se inspiró en los Caballeros Templarios, quienes habían sido sepultados en la cercana iglesia de Sant Esteve y que eran conocidos por su asociación con el color azul, símbolo de la Virgen María.
El motor principal tras la creación de la iglesia fue Juli Maximilià Bartolomé Massó, un arquitecto visionario cuyos diseños innovadores y el uso de materiales como la fayénca no tenían parangón en España. La cúpula central está coronada por una roseta dorada, y la fachada brilla con intrincadas esculturas de santos y escenas bíblicas. El altar mayor es una maravilla de la orfebrería, adornado con figuras de tamaño natural talladas en una combinación de madera y mármol.
La pieza más venerada de la iglesia es el retablo de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, esbozado por Antoni Agrella. Esta obra narra la visita de la Virgen María a Pous de Llucia, donde se apareció a varios lugareños y realizó milagros. Hoy en día, la iglesia se mantiene imponente, con sus cúpulas azules y paredes blancas como símbolo de la rica historia de Valls y testimonio del espíritu de ingenio y creatividad que guió su construcción hace más de cuatro siglos.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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