Enclavado en la costa rocosa del norte de España se encuentra Castro-Urdiales, un pueblo con historias tejidas por el tiempo. En su corazón, el Castillo de Santa Ana sigue siendo un enigma, envuelto en secretos que susurran relatos de épocas ya olvidadas. Dentro de esta antigua fortaleza, se erige un vigía silencioso - el faro - que antes fue una capilla y que ahora custodia el mar, el puerto y el pueblo que tiene a sus pies. El castillo-faro de Santa Ana presume de una planta pentagonal, adornada con torres cilíndricas que evocan su rica historia.
El patio, que mide 22,75 metros de largo por 12,35 metros de ancho, alberga un salón de 17 metros de largo por 7 metros de ancho cubierto por una bóveda de cañón. Una de las torres se proyecta hacia la villa de Castro-Urdiales, mientras que las otras actúan como contrafuertes del espacio abovedado en su interior. Otra medida defensiva es visible en la sección del faro, donde la ausencia de ventanas, las piedras ciclópeas y los restos del muro que antaño rodeaba tanto al castillo como a la villa narran historias de un tiempo distinto.
La construcción del castillo, al igual que los secretos que guarda, sigue siendo un misterio, aunque algunos especulan que pudo haber sido edificado en torno a la misma época de la fundación de la villa de Castro-Urdiales. Sin embargo, al igual que la carta de su fundación, la verdad se ha desvanecido junto con el paso del tiempo.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
Coméntalo con el autor y con otros lectores
Aún no hay comentarios. Sé el primero en iniciar la conversación.