A pocas horas al norte de Estocolmo, Suecia, te toparás con la mina de Falun, un enorme cráter que ha estado en funcionamiento durante casi un milenio. Esta mina resolvió la crisis del cobre en Europa, pero con una condición: eliminó la vegetación circundante durante kilómetros a la redonda. ¿La causa? Una antigua explosión en lo profundo del núcleo de la mina, que lanzó gases de azufre al aire. Estos gases también lograron teñir mágicamente el pan local con manchas de colores rojos, azules e incluso tonos crema. ¿El detalle?
Esto solo ocurrió por aquí, en el corazón de Suecia. Para sentir un aroma, dirígete al antiguo elevador de jaula en Falun - se esconde con un olor a azufre. Ahora inactiva, la mina desciende unos asombrosos 340 metros, extendiéndose por 800 metros sobre el suelo. ¡Eso es muchísimo cobre y azufre en el aire! Con la flora local afectada por esos vapores, los residentes encontraron la manera de aprovechar los residuos de la producción de cobre. Lo llamaron Falu Rödfärg, que significa «Pintura Roja de Falun».
Contrario al nombre, no era solo roja; venía en tonos azules e incluso crema. El clima húmedo de esta zona parecía la receta perfecta para estas tonalidades. Los vientos se alimentaban de la corrosión roja de las paredes de metal de los edificios, mezclándola con agua y, ¡voilà! - tu abedul sueco con un tinte rojo. La mina cerró hace no mucho tiempo, dejándola en silencio. Pero los colores permanecen, adheridos a las paredes, techos y entradas. La historia de Falu Rödfärg es tan colorida como cualquier cuento de hadas - y eso es simplemente maravilloso
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Friendly Jane
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