El lavadero de Pennesières, situado en el corazón del pueblo, fue más que un simple lugar para lavar la ropa. Fue un símbolo, un monumento al progreso de esta comuna en la Alta Saona, Francia. Construido en 1822 por el arquitecto René Attiret, fue uno de los primeros lavaderos cubiertos, un testimonio de la modernización de la aldea. El lavadero, abierto por tres lados con dos grandes vanos y dos puertas orientadas hacia la calle, cuenta con una inscripción en latín: 'More fluentis aquæ labuntur lucida nobis', que se traduce como 'Lo que nos es radiante fluye como el agua corriente'. La fuente-lavadero fue declarada monumento histórico el 3 de agosto de 2004. Hoy en día, los visitantes todavía pueden recorrer este monumento histórico y apreciar su importancia arquitectónica y cultural.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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