Escondida en el interior del palacio de los obispos de Rávena, la Capilla Arzobispal (Cappella Arcivescovile), erigida por Pedro II en 495 tras su ascenso al arzobispado, se alza como un testimonio del paso del tiempo. Aunque inicialmente fue consagrada al Salvador, su dedicación actual corresponde a San Andrés. Un detalle peculiar - la luneta sobre la puerta del vestíbulo - revela a un Cristo sin barba que muestra su triunfo sobre las bestias mientras viste como un emperador, aportando aún más peso al enigma del simbolismo anti-arriano que alberga este refugio secreto anclado en la historia.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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