Enclavado en Dougga, Túnez, el Templo en forma de creciente fue una maravilla construida alrededor de los años 222 y 235 d.C. No era como las otras estructuras de la ciudad, ya que estaba situado un poco apartado con un recinto que reflejaba la forma de la luna creciente, muy similar a la de la diosa Juno Caelestis, a quien honraba. Los lugareños solían creer que esta deidad compartía una conexión con Tanit, otra divinidad antigua. Descubierto por primera vez en el año 1890, las obras de restauración del templo comenzaron en 1904. Hoy en día, se mantiene en pie como símbolo del genio creativo de sus constructores y es uno de los templos mejor conservados de África dedicados a Juno Caelestis, resonando aún con los susurros más tenues de las diosas que celebra.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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