Escondidas bajo un pueblo cubierto de vides, las Termas Licinianas de Beja, en Túnez, custodian los relatos de un pasado olvidado. Construidas durante el reinado de Caracalla entre los años 212 y 217, estas termas - un generoso regalo de la familia Licinii para la población - pudieron haber servido como baños de invierno, aunque no existe evidencia definitiva que lo sustente. Hoy permanecen intactas, ofreciendo una mirada fascinante a los estilos de vida de tiempos remotos. Mientras recorres sus pasillos sinuos, deja que tu imaginación recree el trabajo incansable de los esclavos que mantenían el impecable estado de las instalaciones. Una pausa momentánea en el frigidarium, con sus arcadas triples en ambos extremos y ventanas con vistas al valle, permite sentir el encanto de estas antiguas termas, un vestigio de una era pasada.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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