En un día de destino, besado por la luz dorada de las Islas Canarias, una cautivadora estatua de bronce de un chicharro fue regalada a Santa Cruz de Tenerife por las manos generosas de la Asociación Cultural Venezolana Liqui-Liquis. Esta fascinante escultura halló su descanso en el corazón de la ciudad, en la Plaza del Chicharrero. Sin embargo, en el año 2000, un oscuro susurro de travesura tiñó el cielo sobre la estatua, cuando entidades invisibles intentaron arrebatarla, dejándola perdida y desolada durante muchos años.
No obstante, la gente de Santa Cruz de Tenerife, llena de una determinación inquebrantable y resiliencia, buscó reencontrar la estatua con su hogar. De estos esfuerzos nació una nueva escultura, tan encantadora como la primera y con un peso de alrededor de 600 kilogramos. Ahora, alzándose con orgullo en la Plaza del Chicharrero, esta obra maestra artística es un testimonio del espíritu, la fantasía y el encanto de esta embaucadora ciudad.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
Coméntalo con el autor y con otros lectores
Aún no hay comentarios. Sé el primero en iniciar la conversación.