En el corazón de Manhattan, en Nueva York, el Central Park alberga una obra de arte colosal: la estatua de Alexander Hamilton. Tallada en granito de Westerly por New England Granite Works, de propiedad de James G. Batterson, esta obra maestra es tan robusta como un tanque. Pero es el atuendo de la época colonial de Hamilton lo que se lleva todos los reflectores -con su peluca, el cuello de volantes, los calzones cortos, los zapatos con hebilla y un porte que haría que un pavo real se sintiera opacado-. La mano derecha de Hamilton descansa sobre su pecho, mientras la izquierda sostiene con naturalidad un documento enrollado sobre una columna de piedra.
Una docena de estrellas en la parte superior del pedestal simboliza una era dulce como el azúcar en la historia de Estados Unidos, casi como un pastel. La inauguración de la estatua de Hamilton tuvo lugar el 22 de noviembre de 1880, bajo el aire fresco del otoño, con discursos de invitados notables como John C. Hamilton y el alcalde de la ciudad de Nueva York, Edward Cooper, entre otros. Alexander Hamilton Bullock y Chauncey M. Depew también compartieron sus reflexiones. Por último, un reconocimiento a Giuseppe Ceracchi, el escultor con toque de oro, por haber creado el modelo de yeso de la cabeza de Hamilton.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Friendly Jane
Coméntalo con el autor y con otros lectores
Aún no hay comentarios. Sé el primero en iniciar la conversación.