Situado en el Foro Imperial de Roma, una construcción iniciada por Augusto entre los años 36 a.C. y 2 a.C, el Templo de Mars Ultor (Dios de la Guerra) servía como sede para la estrategia militar. Renombrados caudillos como Julio César, Marco Antonio y el ilustre Escipión el Africano desarrollaron sus planes de batalla entre estos muros y dedicaron aquí sus botines de guerra. Con el paso de los años, el área se amplió para albergar más estatuas e inscripciones que celebraban los triunfos de Roma.
Hoy poco más que ruinas, el Foro susurra historias de poder y tácticas antiguas. Su importancia trascendió el tiempo, habiendo sido escenario de batallas fundamentales como la batalla de Filipos en el 42 a.C, donde Augusto prometió erigir el templo, hasta su conclusión definitiva 40 años después. Uno no puede evitar preguntarse qué discusiones secretas, bromas humorísticas jamás escuchadas y votos audaces se susurraron en esta cámara sagrada para marcar el curso de la historia.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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