En el Foro Romano, en lo alto del nivel antiguo, se erige el Arco de Septimio Severo, un monumento que conmemora las victorias del emperador Septimio Severo. Construido en el año 203 d. C, debe su nombre al emperador que conquistó el Imperio Parto en dos ocasiones, a un gran coste, y que careció de la nobleza para compartir su poder. Pero esta piedra esconde más que una historia de la expansión de Roma bajo un emperador nacido en Berberia.
El arco ostenta dos conjuntos de paneles en relieve: uno en el ático y el otro en el interior de cada una de las cuatro arcadas. Estos representan cuatro batallas, cuatro estaciones, cuatro jinetes y un águila de dos cabezas - un símbolo de doble filo que evoca tanto la rivalidad como la conquista. Sin embargo, el detalle más llamativo son los estilos contrastantes de los paneles. Algunos son elegantes y refinados en sus detalles tallados, mientras que otros son toscos y apresurados, aparentemente realizados por manos diferentes.
En el interior del arco, una escalera conduce a un pequeño espacio sobre los relieves, donde alguna vez se situó el propio emperador en un carro tirado por cuatro caballos. Las estatuas del emperador y sus dos hijos, Caracala y Geta, estaban hechas de bronce dorado, pero la imagen de Geta fue retirada rápidamente tras su asesinato a manos de Caracala - el mismo emperador que lo había representado en el arco en primer lugar.
El Arco de Septimio Severo es un monumento al poder, un testimonio de las victorias de Roma y un crudo recordatorio de los giros y vueltas de la familia imperial romana. No es solo un triunfo de piedra, sino un relato retorcido de obsesión, traición y herencia, grabado en mármol para que todos puedan verlo.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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