La Fortaleza de San Lorenzo, situada en Tomiño, España, no fue la primera fortificación construida en este lugar. Originalmente, se trataba de la Fortaleza de Goián, edificada como una fortificación defensiva a lo largo de la frontera del Bajo Miño entre Galicia y Portugal. Sin embargo, en 1663, la fortificación de Goián fue atacada y tomada por el ejército portugués. El Tratado de Lisboa, firmado en 1668, acordó la devolución de los fuertes capturados. La Corona española decidió entonces construir un fuerte de menores dimensiones, la Fortaleza de San Lorenzo, en lugar de la gran Fortaleza de Goián, ya que esta última era demasiado grande para servir de base a una guarnición de soldados.
La construcción comenzó en 1671 bajo la Cédula Real de la reina Mariana de Austria y se completó en 1673, ya durante el reinado de Carlos II. La mejora en las relaciones entre España y Portugal redujo su uso y, con el tiempo, fue objeto de un abandono progresivo hasta su abandono definitivo en el siglo XIX. En 1847, Pascual Madoz lo describía de la siguiente manera: ". Tras su abandono, fue objeto de graves despojos que afectaron al conjunto. A finales del siglo XX, fue objeto de un plan de recuperación y puesta en valor.
La estructura en forma de estrella es un ejemplo único de la arquitectura del siglo XVII. Cada baluarte tiene tres cañones en cada esquina, los cuales pueden apreciarse en algunos planos del siglo XVII. Un foso defensivo rodea el complejo, con la excepción de un puente que permite el acceso a la puerta principal, equipada originalmente con una puerta móvil. Aún permanece una inscripción de la fundación con el siguiente texto: "Para el rey Felipe IV en el año 1671. La Fortaleza de San Lorenzo, con su estructura en forma de estrella, es un ejemplo notable de la arquitectura militar del siglo XVII.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nik Frost
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