En el año 1911, bajo los cielos radiantes de Syracuse, Nueva York, se desarrolla una historia fascinante. Dos titanes literarios, Johann Wolfgang von Goethe y Friedrich Schiller, posan con cordialidad en el Monumento Goethe–Schiller, en el Schiller Park. Su amistad cobra vida a través de una conmovedora estatua en la que Goethe, con aire paternal, pone su mano sobre el hombro de Schiller, mientras este último busca una corona de laurel sostenida por el primero. Este monumento fue el último de 13 erigidos en ciudades de Estados Unidos, lo que demuestra la enorme influencia de Schiller durante el siglo XIX. Goethe, el más reconocido de la pareja, tuteló a su joven compañero y mantuvo con él un vínculo estrecho. Esta réplica de 1857, creada en Weimar, Alemania, llegó a los Estados Unidos tras pasar por San Francisco y Milwaukee.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Friendly Jane
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