Construida hacia finales del siglo XIII, esta colosal torre desempeñó un papel crucial en la protección de Aigues-Mortes, de ahí su apodo como «la llave del reino». La torre se alzaba en una encrucijada, una posición estratégica que le permitía controlar el tráfico como una cabina de peaje medieval. Sin embargo, construir una torre tan masiva para tal propósito resulta peculiar. Algunos especulan que se trataba de un artefacto para la recaudación de impuestos, dadas sus robustas fachadas sur y norte, capaces de albergar cuatro cañones.
La parte superior de la torre presume de dos ominosas troneras, útiles para vigilar los marismas y el río Vistre. Pero, ¿por qué el esfuerzo de vigilar una zona tan pantanosa y apartada? Otra pista fascinante se encuentra en las extrañas e irregulares piedras de sillar que adornan la mitad de la torre. Varios sillares exhiben marcas de cantero distintivas, similares a las que se encuentran en las murallas de Aigues-Mortes. El camino, que antaño atravesaba la torre, estaba señalizado con un rastrillo y un arco bajo. El misterio persiste: ¿qué protegían y quién los protegía?
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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