Erigido en el corazón del siglo XVI por Álvaro Dávila, el Palacio de Bracamonte - nombre que deriva de su matrimonio con una francesa - ha sido testigo de gran parte de la historia. Durante gran parte del siglo XIX, permaneció tan olvidado como un tesoro perdido, hasta ser redescubierto por el Ministerio de Cultura. Hoy en día, sirve como residencia para la familia del barón de Andilla, erigiéndose con robustez una vez más. Reconstruido hacia 1510 y finalizado en 1597, su imponente fachada guarda secretos que es mejor no contar. Pero el verdadero atractivo, el misterio tentador, se encuentra en el patio. Allí, una miríada de tesoros, ocultos en la intrincada tracería y los antepechos de sus columnas toscanas, aguardan a los curiosos.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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