Esta piedra colosal, que pesa más de 80 toneladas, se niega tercamente a moverse de Hidden Mountain. Han pasado siglos y algunos especulan que ha sido una centinela silenciosa, insinuando una conexión semítica con las Américas. Sin embargo, la mayoría de los arqueólogos se burlan de tales ideas. Sus grabados, un mensaje de cementerio, están en paleohebreo, un pariente de la escritura fenicia. Los primeros rastros de esta escritura se encontraron en 1870, lo que deja margen para un engaño moderno. El arqueolinguista Cyrus Gordon insiste en que se trata de una mezuzá samaritana, una losa pesada que tradicionalmente se colocaba en la entrada de una propiedad o sinagoga y que exhibía un Decálogo conciso.
Él sugiere la era bizantina como su lugar de origen. La escritura samaritana, descendiente de la escritura paleohebrea, es la que se utiliza en los grabados. A pesar de su tamaño garigantuesco, el texto inscrito utiliza puntuación hebrea moderna junto con símbolos de aspecto antiguo, lo que algunos afirman que otorga credibilidad a su antigüedad. A lo largo de los años, los grabados han sido pulidos hasta alcanzar un brillo que los científicos solo pueden soñar. En abril de 2006, la primera línea de los grabados desprotegidos fue dañada por vándalos.
Un permiso de acceso recreativo de la Oficina de Tierras del Estado de Nuevo México costará 35 dólares para visitar el sitio. La propiedad de la piedra, junto con la identidad de quien la excavó, siguen siendo un misterio.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Leroy
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