El Monumento a los Cazadores de Alcántara, despojado de cabezas, emana un aire de silenciosa resignación en el Paseo de Zorrilla de Valladolid. Concebido inicialmente como un tributo imponente, debía mostrar a cinco jinetes y sus caballos - meticulosamente fundidos en bronce y adornados - sobre corceles encabritados encima de una pirámide truncada de granito, en el patio de la Academia de Caballería. Sin embargo, las dificultades financieras frenaron el proyecto el 9 de diciembre de 1931, relegando nuestro monumento a un papel que nunca solicitó y que apenas inspira una discreta reverencia. Ahora, permanece ante la Puerta Principal de la Academia de Caballería - emblema de aspiraciones no cumplidas - anhelando oídos atentos que escuchen sus gritos mudos de resolución.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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