Bajo el corazón de Bath, se despliega un relato secreto: las Termas Romanas, que se remontan hasta el 60-70 d. C, en un asentamiento urbano romano conocido como Aquae Sulis. Este antiguo testimonio de la primera civilización de la región quedó en ruinas en el siglo VI, pero sus aguas curativas persistieron. Tras ser redescubiertas durante la Edad Media y aprovechando su atractivo único en el siglo XII, las Termas Romanas recuperaron su estatus durante la época georgiana, cuando John Wood el Mayor y su hijo adornaron la fuente con arquitectura del siglo XVIII. La historia no ha abandonado su rastro enigmático con un relato estremecedor en 1978: el trágico fallecimiento de una niña a causa de una enfermedad parasitaria contraída en una piscina cercana. No olvides pasar a visitarlas, pero ten cuidado con la presencia espectral.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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