El castillo de Mequinenza, guardián de la frontera

El castillo de Mequinenza, guardián de la frontera

Sobre un acantilado de 185 metros sobre la confluencia de los ríos, un símbolo de lucha y resiliencia.

El Castillo de Mequinenza es un palacio-castillo que ha dominado la confluencia de los ríos Ebro, Segre y Cinca durante seis siglos. Construido por la familia Moncada en los siglos XIV y XV, sirvió como punto de control fronterizo entre Aragón y Cataluña, así como entre las provincias de Zaragoza y Lérida. A pesar de las frecuentes invasiones de la región, el castillo sobrevivió. Durante un tiempo, fue denominado en ocasiones como una fortaleza musulmana, descrita por el cronista árabe Edrisí como Miknasa.

En 1192, pasó a ser propiedad de Armengol VII de Urgel bajo el reinado del rey Alfonso II de Aragón. Desde el siglo XIII hasta 1722, la familia Moncada poseyó el castillo, hasta que pasó al ducado de Medinaceli. Durante la rebelión catalana contra el rey Felipe IV, el castillo sirvió como una fortaleza crítica. Fue atacado y entregado a las tropas francesas entre 1808 y 1809, pero fue recuperado por las tropas españolas el 17 de febrero de 1814. El nombre del castillo figura entre los inscritos en el Arco de Triunfo, y es uno de los plaza fuertes (lugares fortificados), junto a Nápoles, Plaisance, Madrid y Mequinenza.

El rey Fernando VII reincorporó Mequinenza y su castillo a la Corona como un puesto militar tras la guerra. Tras la Guerra Civil, las tropas españolas abandonaron el castillo en 1939. En 1959, la Fundación Endesa compró y restauró el castillo. A partir de 2026, el Ayuntamiento de Mequinenza adquirió el edificio e incorporó el inmueble al patrimonio municipal.

Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons

Escrito por Nik Frost

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