El castillo de Ljung, enclavado en Suecia, se alza sobre una colina con una vista impresionante. Sin embargo, su historia va mucho más allá de su impresionante entorno. Para desentrañar la villanía y el drama entre sus muros, hay que sumergirse en el pasado de sus sucesivos propietarios.
Ljung ha conservado su nombre desde principios del siglo XVII. En 1642, fue adquirido por el barón H. Hamilton. Un siglo después, fue comprado por Agneta Horn, una renombrada escritora sueca.
En 1730, la familia von Fersen adquirió Ljung, un vínculo que conduciría tanto a la riqueza como a la deshonra. A lo largo de los años, el castillo perteneció a miembros de la familia von Fersen, incluidos Axel von Fersen el Viejo, Hedvig Catharina von Fersen, el notorio Axel von Fersen el Joven, Fabian Reinhold von Fersen y, finalmente, Louise von Fersen y Carl Gyldenstolpe.
A través de estos propietarios, Ljung se vincula con uno de los capítulos más infames de la historia sueca: la quiebra de Louise von Fersen y Carl Gyldenstolpe. En su momento vivieron en la opulencia, comprando automóviles Rolls-Royce e incluso un elefante, cuyo nombre compartieron con arrogancia. Su riqueza se agotó rápidamente, lo que provocó la pérdida de Ljung y su posterior bancarrota. El castillo fue vendido a Claes von Mecklenburg en 1868.
Para los von Fersen, Ljung fue el lugar que presenció la creación de una dinastía, bodas e incluso los eventos dramáticos que llevaron a su caída. El castillo de Ljung, con su grandeza y riqueza, es una puerta de entrada a un capítulo de la historia sueca que no se puede extraer de una simple señal de calle en cualquier lugar.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nik Frost
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