Mesa de Miranda, este antiguo castro celta, se alza en lo alto sobre el verdor primigenio. Abierto al público, es más que un simple destino turístico; es un viaje al pasado, a los días de los vetones que una vez llamaron hogar a este fuerte. Construido entre los siglos V y I a. C, Mesa de Miranda, rodeado por un muro de 2232 metros de grandes bloques de piedra, era una fortaleza formidable, que recordaba a un baluarte inexpugnable. Pero por qué se sintieron obligados a construirlo sigue siendo un misterio, envuelto en rumores - un santuario en tiempos turbulentos.
Al sur de los muros se encuentra La Osera, una necrópolis donde se descubrieron 2230 tumbas, cada una adornada con una estela de piedra. ¿Cuál fue su significado? La respuesta sigue siendo esquiva - un patio de juegos astronómico para los celtas basado en los solsticios de verano e invierno, o quizás secretos ocultos de sus ritos religiosos. Mesa de Miranda hoy cautiva tanto a turistas como a historiadores, ofreciendo un vistazo al pasado. Debió de haber sido la pieza central para los vetones, aferrándose a ella, siendo testigo silencioso de los vientos duros y la marcha implacable del tiempo.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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