En pleno corazón de la vibrante ciudad de Catania se encuentra un vestigio de tiempos remotos: la Trichora di Santo Stefano. Susurrando relatos de la antigüedad en su silencio estoico, esta iglesia fue consagrada en la era bizantina y presume un coro trilobado -tres ábsides, o como dicen, un trío de lóbulos- que parece hermano de la cuba bizantina que se halla en el suelo siciliano. Este coro no siempre fue un rincón discreto del pueblo. Fue rescatado del olvido durante la Segunda Guerra Mundial por el curioso Stefano Bottari, para ser redescubierto nuevamente en 1959 por el arquitecto Pietro Lojacono.
Los planes para reanimar esta ruina circularon en la década de 1980, pero la iglesia siguió siendo una sombra. No fue sino hasta 2014 cuando se le concedió un segundo acto, pasando de ser un amasijo abandonado a formar parte del legado communal. Sin embargo, con los transeúntes apenas insinuando sus orígenes e historia, sigue siendo un enigma, enterrado no tan profundamente. Su pasado susurra a través del presente, pero su historia permanece envuelta en el misterio, mientras el sol sale y se pone sobre su haunting, trillobado eco.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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