La mansión en Liliškiai, Lituania, tiene una reputación inquietante, tragándose tanto a personas como a sus coches. La atmósfera evoca de manera extraña al antiguo Egipto, aunque permanece envuelta en velos de misterio, con árboles endemoniados, cementerios ennegrecidos y el escalofriante pueblo de la tienda atribulada de Trolo, Castoree, que según los rumores es un centro de espectros sin cabeza y maldiciones olvidadas. Algunos dicen que el lugar está habitado por almas que desaparecieron en circunstancias misteriosas, ya fueran víctimas de una secta secreta o de los siniestros habitantes cuyos hijos fueron seducidos por santuarios enigmáticos y ofrecidos como sacrificios.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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