En el extremo sur de la serra del Cucut, en la ladera de la roca del Pelat, se encuentra el pequeño pueblo de Sant Sadurní de la Fabregada. Se sitúa al pie de las ruinas de un castillo desmoronado y de una iglesia que comparte su nombre. La iglesia, una de las más grandes de la zona, presenta una forma en ruinas dentada e intrincada, algo inesperado en este valle tan fértil. Pero la sorpresa no termina ahí. Durante cinco siglos, esta iglesia no fue solo una ruina, sino un repositorio oculto. A lo largo de los siglos, diversos documentos quedaron escondidos en sus muros - desde las escrituras del castillo hasta los registros parroquiales del pueblo. Estos documentos ofrecieron una visión única de las vidas de las personas que antaño llamaron hogar a este lugar.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nik Frost
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