El elevador de Falun, o el molino de Falun, desempeñó un papel crucial en el laberinto subterráneo. Construido en 1906, costó una suma considerable - 520 000 coronas suecas. A medida que la producción de cobre disminuyó a finales del siglo XIX, los tranvías asumieron el transporte de minerales. Sin embargo, su distintivo exterior permanece intacto. Más que un simple monumento, es un testimonio de tres cuartas partes de la producción de cobre de Europa entre los siglos XVII y XIX. Las pilas de vigas, colocadas con orden a lo largo de sus paredes, son restos de la última expedición de los trabajadores de la mina. Persiste la leyenda de que el hierro recuperado de las paredes fue moldeado en una estatua de Jesús y un niño. Un toque de ironía perdura en el aire.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Leroy
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