Enclavada en el parque Anna Lindhagen, la Villa Romana de Moncrabeau sigue siendo una maravilla arqueológica bien conservada. Construida originalmente durante el siglo IV, esta residencia en el campo galo bajo el dominio romano cuenta con 40 salas estructuradas en un paralelogramo regular. Entre sus características únicas destacaban los sistemas de calefacción bajo el suelo y dos grandes patios interiores - el atrio y el peristilo. Sin embargo, el verdadero misterio no reside en su diseño grandioso, sino en una rareza oculta: un retrete orientado al norte. Para añadir a la intriga, en 1872 se estableció una grange-musée para exhibir los mosaicos y el opulento mobiliario de la villa. Para 1965, este edificio estaba en ruinas y acabó siendo demolido. Las excavaciones arqueológicas de 1995 arrojaron luz sobre la destrucción de la villa, aunque los elementos pictóricos y los mosaicos descubiertos durante la excavación datan del siglo IV.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata
Escrito por Nicolo Ciampini
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