Escondido en el corazón de Sant Adrià de Besòs reside un enigma misterioso, oculto bajo la tierra. Planificado inicialmente como un refugio, un recordatorio de los días gélidos de la Guerra Civil española, este museo sirve como tributo al inquebrantable espíritu de la ciudad frente al caos abrumador. En 1938, las autoridades municipales de Barcelona, anticipando el inminente derramamiento de sangre por los bombardeos aéreos, seleccionaron la Plaça Maciá como la ubicación ideal para el refugio, fruto del ingenio del arquitecto Juan Maymó.
Finalizado ese mismo año, este refugio fue una respuesta oportuna a los ataques aéreos sufridos por Barcelona en enero y marzo. El refugio se cerró en marzo de 1939 con la llegada de las fuerzas nacionales. Más de medio siglo después, en 2006, el refugio volvió a abrir sus puertas tras una meticulosa restauración realizada por la arquitecta Judit Bellostes. Actualmente ofrece visitas guiadas y exposiciones audiovisuales, con capacidad para 80 a 100 personas. Este renovado refugio forma parte de un esfuerzo educativo que se extiende a otros lugares marcados por la guerra en la ciudad, con el propósito de fomentar la reflexión sobre el conflicto, promover el aprendizaje activo y dar voz a las narrativas silenciadas de quienes soportaron los bombardeos franquistas de 1938.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
Coméntalo con el autor y con otros lectores
Aún no hay comentarios. Sé el primero en iniciar la conversación.