Una puerta fortificada, un elemento familiar en castillos o ciudades amuralladas, se remonta a la Edad del Bronce y sobrevivió hasta la época moderna. En las fortificaciones de Boisseron, en Francia, encontramos un importante vestigio de la arquitectura militar de los siglos XII y XIII. Ciudades como Londres conservaron sus fortificaciones romanas, que fueron reparadas y ampliadas durante esta era. Y aquí estamos, ocho siglos después, todavía asombrándonos por la tenacidad del pasado.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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