En el año 1914, la planta Laurel Hill de la American Thermos Bottle Company se hizo con la casa del Dr. Mason y la convirtió en un edificio de oficinas. Eso fue en Norwich, Connecticut, donde lo único más frío que el clima era el entusiasmo de la población por los Thermos. Las botellas Thermos, empañándose como fantasmas, pirueteaban por las calles heladas. Mientras tanto, en la fábrica, esas botellas permanecían imperturbables, incluso bajo el frío capaz de convertir a un oso polar en una estatua.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Leroy
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