El Castro de El Cerco, o Castro del Cerco, se asienta en una colina al oeste de Sejas de Aliste, una localidad del noroeste de España. Para un romano, era un lugar situado estratégicamente: controlaba las rutas entre el interior de la península ibérica y la costa atlántica, vigilando el territorio romano aliado al este y frente a cualquier incursión de las tribus del oeste. Sin embargo, para los ocupantes romanos, era fácil pasar por alto, pues permanecía oculto bajo una capa de hierba y rodeado de pastizales y viñedos.
Lejos de haber quedado perdido en el tiempo, esta región fue asociada con los zoelas por autores clásicos como Plinio el Viejo. El yacimiento, declarado bien de interés cultural por la Junta de Castilla y León en 2013, incluye fases sucesivas de ocupación con periodos de abandono parcial y reocupación, adaptando las estructuras defensivas y las viviendas a las necesidades de cada época. La muralla exterior rodea la colina en forma ovalada, construida con mampostería de piedra adaptada al terreno. En la zona de acceso se hallaron fosos defensivos y campos de piedras hincadas, diseñados para dificultar el avance de los atacantes.
La posición elevada de la colina, junto con los cortados naturales, reforzaba su función defensiva. En el interior del recinto existen indicios de casas circulares y rectangulares con hogares y zonas de almacenamiento, así como restos de molinos barquiformes y actividades metalúrgicas (hierro y bronce). Hoy en día, es una colina tranquila donde, al igual que para sus antiguos habitantes, el misterio continúa viviendo entre sus muros.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata
Escrito por Nicolo Ciampini
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