Enclavado en la ciudad onírica de Cartago, en Túnez, se encuentra el Tophet: un santuario espectral, reliquia de los sistemas de creencias fenicios y púnicos dedicados a las deidades Tanit y Baal Hammon. Esta antigua y sagrada tierra se distingue por su gran número de tumbas infantiles, que superan las 20.000. La pregunta que persiste es si estos niños fueron sacrificados o simplemente enterrados durante tiempos de guerra y agitación. Este melancólico laberinto, emblema de la fe, ha sido el escenario de un relato escalofriante pero fascinante que ha influido en diversas obras, como la novela Salammbô de Gustave Flaubert y la tira cómica Le Spectre de Carthage, de Jacques Martin.
Sin embargo, el discurso sobre los motivos de estos enterramientos sigue siendo un punto de controversia debido a los relatos discordantes en los registros históricos y arqueológicos. El término 'tophet' se empleó inicialmente para designar un lugar similar al infierno, cerca de Jerusalén; este nombre, extraído de textos antiguos, puede otorgar una interpretación siniestra a los rituales practicados aquí. Las últimas excavaciones se llevaron a cabo entre los años 1976 y 1979, revelando que el yacimiento ocupa aproximadamente 6.000 m² y estuvo en uso continuo durante seis siglos.
Durante esta excavación, se descubrieron unas 20.000 urnas. Los restos iniciales fueron sometidos a análisis forenses, y el Tophet de Cartago consistía en capas apiladas de tierra, urnas y ofrendas. Hoy en día, el Tophet de Cartago se erige como un testimonio silencioso de una civilización antaño próspera, con sus susurros haciendo eco de las preguntas que las arenas del tiempo han dejado sin respuesta.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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