Suspendidas en una danza del tiempo, estas antiguas estatuas permanecen en pie, vigilando el sueño eterno de su arquitecto. Tallado con un detalle exquisito, el rey Amenhotep III aparece en una tranquila posición sentada, con las manos apoyadas sobre las rodillas y la mirada dirigida hacia el antiguo río. Dos figuras esbeltas, esculpidas con esmero, se sitúan al lado del rey - la reina Tiye, su amada esposa, y la reina Mutemwiya, su devota madre - junto al esquivo dios del río Hapi, cerca de la orilla. El coloso meridional se alza orgulloso y majestuoso, mientras que el septentrional, que presenta una grieta en su mitad inferior, narra la historia de un intento de reconstrucción posterior.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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