Escondida en los recónditos y enigmáticos confines de Zaras, esta fortificación de la Edad del Hierro se encuentra protegida por ley y por la tradición. Durante décadas, la ubicación de este sitio permaneció oculta, pero en la década de 1980 los esfuerzos arqueológicos lograron penetrar ese velo, revelando una dispersión de estructuras de piedra, piezas de cerámica, fragmentos de hierro y restos de vasijas. Este asentamiento, de forma toscamente circular, cuenta con un paseo de 2 metros de ancho que atraviesa su centro. Con el paso de los años, los elementos naturales han dejado su huella, y aun así, el lugar permanece como un sobrio monumento a los tiempos pasados.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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