Escondido entre los pintorescos paisajes de Lituania, el fortín de Eglynkalniu presenta un enigma cultural que ha desconcertado a arqueólogos e historiadores por igual. Este yacimiento, que se cree fue construido alrededor del siglo I d.C, abarca una superficie de 228 metros de largo y hasta 166 metros de ancho, alzándose sobre el territorio. Sin embargo, es su parte sur, particularmente el valle donde se encuentra el túmulo de Eglynkalniu, lo que lo distingue.
Este valle, que alcanza una altura de 5 metros, mide 12 metros de alto en los lados este y oeste, 16 metros de ancho en los lados norte y sur, y apenas 0,5 metros de altura en los lados norte y sur. Dentro de este valle existe una terraza, situada 3 metros por debajo del túmulo y con 13 metros de ancho. Este valle no solo alberga el túmulo, objeto de interminables especulaciones y debates, sino también un concurrido asentamiento excavado, relegado durante mucho tiempo a los anales de la historia.
El túmulo central, actualmente decorado con robles y un marcador histórico de un descubrimiento arqueológico, sirve como un conmovedor recordatorio de la historia de nuestros antepasados. Reconocido oficialmente como monumento cultural en 1972, entró en la Lista de Monumentos Culturales e Históricos de Lituania en 1992 y, finalmente, en el Registro de Patrimonio Cultural de Yacimientos Arqueológicos en 1997. En 1998, fue declarado complejo cultural y, en 2004, fue incorporado al Sistema Estatal de Objetos de Patrimonio Cultural e Histórico.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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