En medio del tranquilo verdor de Skuoda, nos topamos con una antigua colina fortificada, una reliquia de la Edad del Hierro que data aproximadamente del siglo XIII. Esta era estuvo marcada por cambios civilizatorios y disputas tribales, y nuestra colina es un testimonio de tales tiempos. Construida entre tierra y piedra, resulta evidente que su propósito era la defensa. El imponente montículo de entrada, que se alza con 8 metros de altura como centinela, es prueba de ello. Curiosamente, está orientado hacia el oeste, aparentemente para contemplar la vista desde el ocaso hasta el amanecer. Aunque muchos lo descartaron como un simple fuerte, las investigaciones arqueológicas sugieren que un área de 650 metros cuadrados al oeste de la fortificación pudo haber sido un campo de batalla. Al desentrañar las historias tejidas en el suelo, esta colina fortificada ofrece una fascinante mirada a las estrategias y vidas de antaño.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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