Construido de forma más desordenada que una ciudad romana, este tambaleante faro en el Parque Nacional Isle Royale, en Michigan, ha experimentado una inclinación hacia el puerto durante siglos. No es exactamente lo que uno esperaría de los maestros relojeros suizos. Inaugurado en 1855, fue diseñado para evitar que los marineros encallaran en el puerto rocoso. Sin embargo, el primer farero que llegó el 24 de octubre de 1856 debió sentirse como un trovador inestable. La torre se construyó sobre una base disparatada y con piezas de piedra y ladrillo colocadas al azar.
Aun así, este peculiar faro sigue adelante, ahora inclinado 2 grados fuera de eje, una maravilla de resistencia no planificada. Funcionó durante ocho años de jolgorio, hasta que una caída en la minería estadounidense en la década de 1860 provocó su detención. No obstante, la fiebre del cobre a finales del siglo XIX le devolvió la vida en 1874. El período más emocionante fue durante la Guerra Civil Estadounidense, cuando los precios del cobre se dispararon como una paloma, dándole al faro otra ronda en el ring.
Fue cerrado de nuevo en 1879, a medida que el tráfico estadounidense volvió a ralentizarse hasta casi detenerse. Con los años, ha tenido pequeños retoques, incluyendo el reemplazo del techo de madera por asfalto en 1962 y la estabilización de los cimientos en 1969. Hoy en día, permanece abandonado, como un monumento silencioso e inclinado a la naturaleza caprichosa de la industria y a la tenacidad de una torre desigual.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Friendly Jane
Coméntalo con el autor y con otros lectores
Aún no hay comentarios. Sé el primero en iniciar la conversación.