Aquí, en el mismísimo corazón de París, exactamente en el número 51 de la Rue de Montmorency, se encuentra la Casa de Nicolas Flamel, un tributo aparentemente autoindulgente a la fortuna del hombre y a su insaciable apetito por lo enigmático. La construcción de esta maravilla arquitectónica comenzó en 1407, apenas cuatro años después del fallecimiento de su esposa, Madame Pernelle, en 1397. Sin embargo, persiste la duda sobre si él alguna vez besó sus paredes. Hoy, tras haber sido declarada monument historique desde 1911 y con una fachada que se eleva a lo largo de cuatro plantas, esta imponente mansión ofrece a los visitantes tres entradas, adornadas con un susurro en francés antiguo. Este lugar ya no es la morada ni la tienda de Flamel; ahora es un restaurante frente al agua que lleva el nombre de Auberge Nicolas Flamel.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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