En el año 1863, un artista francés llamado Pierre-Jean David, un hombre de gran destreza, creó una obra maestra: una escultura de mármol de Jean Racine, un célebre dramaturgo de su época. En lugar de exhibirla con orgullo en París, optó por enviarla a un pueblo rural - La Ferté-Milon - donde la estatua reside ahora, ligeramente inclinada, al borde de la carretera. Es un enigma por qué la estatua nunca llegó al centro del pueblo y terminó en un lugar aislado, donde la hierba crece junto al camino y el campo se extiende ante ella. El folclore susurra sobre el día en que será trasladada a un lugar central en la plaza del pueblo, pero por ahora, Jean Racine permanece como un curioso rompecabezas, un comentario sobre una decisión inusual y un viaje solitario a través del tiempo y el espacio.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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