En el corazón de Johannesburgo, Sudáfrica, se alza la encantadora Flame-Weaver, una escultura de casi cuatro metros de altura. Esta figura etérea reside en Sauer and Simmonds Street, cerca del elegante Queen Elizabeth Bridge. Los escultores William Kentridge y Gerhard Marx, artesanos divinos, dieron vida a esta obra maestra espectral. La hermosa Flame-Weaver parece danzar como si representara una actividad antigua en el mismo distrito. Construida con piezas de acero fragmentadas, su forma parece derretirse y volver a solidificarse, evocando una atmósfera de ensueño que simboliza el mundo intangible en el que habitamos. La Flame-Weaver es un tributo a una actividad olvidada hace tiempo, cuando las mujeres se reunían para preparar y vender fuegos en este mismo lugar.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
Coméntalo con el autor y con otros lectores
Aún no hay comentarios. Sé el primero en iniciar la conversación.