La lealtad de Pemed hacia el Castillo de Llawhaden, una humilde aldea en Pembrokeshire, ofrece un espectáculo fascinante que entrelaza la historia y la arquitectura en un tapiz del pasado. El primer obispo normando, Bernard, encargó esta fortaleza episcopal, que funcionó como residencia y centro administrativo para los obispos de St Davids. Este majestuoso castillo ostenta muros tan altos como la imponente casa del puerta, flanqueada por torres circulares tan poderosas como los propios obispos. En su interior, se encuentra un bloque de salones laberíntico, equipado con amplias bodegas, una cocina y dependencias privadas, cada una adornada con techos abovedados grandiosos, tallas tan intrincadas como una telaraña y lujosos retretes que harían sonrojar a los de más alto rango. A pesar de su estado actual de abandono, el Castillo de Llawhaden sigue vigilando el valle del Cleddau, custodiando secretos entre sus muros de piedra.
La creación del castillo se extendió a lo largo de numerosos siglos, comenzando con una fortificación de anillo inicial erigida en su emplazamiento en la cima de la colina. Esta fue reemplazada posteriormente por un muro cortina de piedra a principios del siglo XIII, dando paso al periodo de construcción más significativo, que se desarrolló entre 1280 y 1293. El bloque de salones, las bodegas, la cocina, la bodega de cerveza, la despensa y las dependencias privadas surgieron todos durante esta época. Durante casi cuatro siglos, el castillo perteneció a la Diócesis de St Davids, ejerciendo un poder considerable como sede dominante para los obispos en la Bretaña medieval.
Hoy en día, el Castillo de Llawhaden desempeña un papel fundamental en el panorama medieval de Pembrokeshire, gestionado por Cadw, el servicio de entorno histórico del Gobierno galés, y abierto al público de forma gratuita.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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