La Cruz Gótica de Sant Vicenç dels Horts, conocida cariñosamente como Can Ros, se mantiene como el símbolo emblemático del pueblo durante más de un siglo. Su encanto gótico, con un perfil trilobado y un majestuoso capitel, parece guardar historias sin contar. Desde el escudo gótico hasta la base, cada elemento resuena con ecos de la historia. Pero, ¿qué se esconde bajo la capa visible de esta joya histórica?
En 1948, el propietario Luis Sagnier i Nadal obtuvo el permiso para sustituir la cruz de hierro por una de piedra, la de Can Ros. Este monumento desempeñaba una doble función: marcaba tanto las entradas como las salidas del pueblo, sirviendo como brújula. Durante el tumultuoso periodo de la Guerra Civil, la cruz sufrió los estragos del conflicto, solo para surgir restaurada tras la guerra gracias al esfuerzo colectivo de la iniciativa comunitaria del pueblo en 1948. En ese mismo día, además de restaurar la cruz, se plantó un nuevo xiprer para acompañar a la de Can Ros, mientras los aldeanos marchaban en una solemne procesión. Narcís Lunes escribió un poema para encapsular esta ocasión trascendental, el cual recibió el reconocimiento oficial de la Diputació provincial al año siguiente.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nik Frost
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